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Experiencias

Confesiones de una trabajadora social freelance

Esta es una historia que no busca dar consejos, busca compartir experiencias de una trabajadora social que se gana la vida por su cuenta en Valladolid

Mª del Carmen Valderrey.
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Mª del Carmen Valderrey

Esta es una historia que no busca dar consejos, busca compartir experiencias de una trabajadora social que se gana la vida como freelance en Valladolid, una provincia donde se dice que, si tu negocio tiene éxito aquí, lo tendrá en cualquier parte del país.

Tenía ganas de cambiar el mundo, pero la persona que cambio fui YO con mis acciones. Pero, no adelantemos acontecimientos, vayamos por partes.

Mi historia comienza con 22 años, en septiembre del 2009  me convertí en Diplomada de Trabajo Social por la Universidad de Valladolid. Recuerdo ese momento con gran ilusión, pero también con incertidumbre, en mi cabeza ya estaba rondando la famosa pregunta: ¿Y ahora qué? En ese momento la respuesta fue sencilla, me seguiría formando mientras buscaba empleo como Trabajadora Social. Sin embargo, los meses pasan y cuando te quieres dar cuenta ha pasado un año y todo sigue igual, excepto tu edad (23 años) y la ilusión, que se va consumiendo, empiezan a asomarse los primeros miedos: a no valer como trabajadora social, a haberte equivocado de profesión, a dar la razón a tu entorno de que ser trabajadora social no es una profesión…

Quien busca halla

Otra vez me volví hacer la pregunta: ¿Y ahora qué? Mi respuesta: “si no lucho yo quien lo va a hacer”. La crisis económica está afectando a todos los sectores, por lo que decido seguir formándome y buscando empleo, así pasa un año más (24 años).

Dos años llevaba buscando empleo, eso para mi fue un trabajo a jornada completa, pero supuso un alto coste: desgaste emocional, tristeza, cansancio, alergias en la piel, enfermedades por tener defensas bajas, pérdida de peso, cambios de humor, etcétera.

Mientras os lo estoy contando, lo estoy recordando y todavía me emociono. Recuerdo como si fuese ayer, el día que dije basta: salí de una entrevista de trabajo para una empresa de ayuda a domicilio, al salir, me llamo mi madre y le dije que no podía seguir así, que había aspectos que podía controlar, pero otros que se escapan de mi control: no puedo cambiar mi edad, si no tengo dinero no puedo comprarme un coche o si no me dan la oportunidad como voy a tener experiencia. Ese día fue mi punto de inflexión: ¿Quién soy?, ¿en qué me diferencio yo con el resto de mis compañeras/os?, ¿cómo me veo en cuatro años?...

Pensé si una doctora, una psicóloga, una abogada o una arquitecta pueden ejercer su profesión de forma liberal porque una trabajadora social iba a ser distinta. Quise investigar, tanto dentro como fuera de España, el ejercicio libre de nuestra profesión: precios, servicios que ofrecían, clientes, canales de comunicación con sus clientes potenciales, colaboradores… 

La empresa

Hacerse autónomo es muy sencillo, basta con que te des de alta en Hacienda y Seguridad Social, respectivamente. Lo complicado viene después: vender tus servicios, darte a conocer, acudir a networking o eventos para hacer negocios con otros profesionales, estrategia para diferenciarte de tu competencia, formarte en temas de desarrollo (comunicación, técnicas de ventas, redes sociales…), elaborar propuestas, clientes que tardan en pagarte o no pagan, poner precio a tus servicios, identificar clientes potenciales, oír una y otra vez no me interesa tu proyecto o autogestión de emociones ( “montaña rusa de emociones”).

Os cuento un secreto, ahí va la formula del éxito: trabajo, trabajo y trabajo.

Por lo que con toda la información recopilada empecé a diseñar Valderrey Servicios Sociales, tenía poca experiencia, pero tenía clara mi misión, mi visión y mis valores.

  • Misión: ser proveedora de bienestar a personas, empresas y entidades sociales.
  • Visión: transformar los servicios sociales en un servicio más cercano a nuestros clientes.
  • Valores: respeto al código deontológico, profesionalidad, confidencialidad y servicio personalizado.

Identifiqué mis debilidades como profesional y me puse manos a la obra, comencé a formarme en marketing, gestión de redes sociales, marca personal, autocuidado emocional, gestión de personas, coach y un largo etcétera.

Tras cuatro años en el ejercicio libre de la profesión, Valderrey Servicios Sociales ha sufrido diversos cambios para adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes y a la transformación digital: chat en la web, nuevos servicios o canal de Youtube ‘MundoSocial’, donde descubriréis el Trabajo social Freelance.

Y recuerda: el cambio empieza en TI

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