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En Clave Social

Entrevista

"Sigo luchando por unos servicios sociales que dejen de ser asistencialistas residuales"

La trabajadora social Berta Lago ha dedicado su carrera profesional a la defensa de la Renta Básica Universal como derecho de la ciudadanía

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RAQUEL VILLALÓN

Decir Renta Mínima de Inserción (RMI) en Madrid y decir Berta Lago es casi lo mismo. Incansable defensora de los derechos sociales, esta trabajadora social desempeñó durante diez años el cargo de jefa del Servicio de Prevención de la Exclusión y Rentas Mínimas.

En la actualidad, y desde su jubilación en 2014, Berta Lago participa activamente en varias organizaciones que defienden los servicios sociales y los derechos sociales.

1.- Durante su larga trayectoria profesional, usted habrá visto alcanzadas algunas metas para el trabajo social. ¿Cuál de ellas es la que más valora?

No me resulta fácil responder a esta pregunta; reconozco que cuando hago una valoración suelo ser bastante crítica y poco triunfalista. En cualquier caso quizás lo que más valoro es que se haya conseguido en los estudios de trabajo social el grado y doctorado; pero a pesar de ello debemos mejorar y completar nuestra formación continua, especialmente en lo que se refiere a investigación y evaluación.

Por otra parte, lamento que algunas metas que se empezaron a alcanzar para el trabajo social en los años 80, en los inicios de los servicios sociales generales y especializados, como mantener la presencia de profesionales de trabajo social en otros sistemas, no sólo no se hayan consolidado a lo largo de los años, sino que, por el contrario, se hayan perdido espacios y se haya restringido la función encomendada al trabajo social incluso en el propio Sistema Público de Servicios Sociales.

2.- ¿Deben los trabajadores sociales denunciar los recortes en las partidas sociales de los presupuestos?

Por supuesto, siempre lo he creído así y actuado en consecuencia; y no sólo denunciar los recortes sino también la dotación presupuestaria insuficiente, creo que forma parte de la dimensión política de nuestra profesión.   

3.- Cuéntenos qué considera fortalezas y oportunidades del trabajo social y todos aquellos aspectos que considera debilidades y amenazas en la actualidad.

Desde que en 1973 empecé a trabajar como asistente social en el SEREM (antecedente del IMSERSO) con personas con discapacidad, he considerado como fortaleza y oportunidad el trabajo con la persona y su relación con ella misma, con su entorno familiar y grupal y colaborar para que desarrolle plenamente sus potencialidades. Desde el respeto a su dignidad, el ejercicio de los derechos, el apoyo para que puedan desarrollar su propio proyecto de vida. Y todo ello con un enfoque universal.

Las debilidades y amenazas considero que surgen de esa misma fortaleza, en el contexto en que nos movemos en los servicios sociales. Creo que vivimos en una constante contradicción, con leyes y normativas con enfoque universal, pero en la práctica con una actuación asistencialista, subsidiaria de lo que no se atiende en otros sistemas residuales y que tanto muchos políticos como ciudadanos consideran que son “sólo para pobres”, lo que no facilita la intervención social, sino que nos convierte en gestora de prestaciones económicas.

4.- De toda su carrera profesional, en especial como jefa de Prevención de la Exclusión y Rentas Mínimas de la Comunidad de Madrid, ¿qué sería lo que considera más positivo en todo este tiempo? ¿Y lo más negativo?

Voy a centrar la respuesta en los diez años de mi experiencia en ese puesto. Al principio valoré muy positivamente la ley RMI que regula dos derechos a  las personas en situación o proceso  de exclusión. Valoré como una estupenda oportunidad para desarrollar la intervención profesional que en la referida ley se asigne al trabajador social municipal la competencia de la elaboración del programa individual de inserción en consenso con la persona. Con la perspectiva de los años mi valoración ha cambiado, no se ha dotado suficientemente para que esta tarea se haga de forma adecuada.

Por ello creo que la gestión de las rentas mínimas condicionadas en Servicios Sociales y por los trabajadores sociales nos ha perjudicado seriamente e incluso al propio Sistema de Servicios Sociales. Al sistema porque contribuye a que se siga identificando mucho con pobreza, y a los profesionales porque nos viven y ven con hostilidad y desconfianza y perjudica y altera la intervención profesional.

En consecuencia, considero que las rentas mínimas no deberían gestionarse desde los Servicios Sociales.

5.- ¿Qué línea de acción seguiría para poner en valor el trabajo social desde el emprendimiento, la innovación social y el papel que tienen las instituciones en todo este panorama?

Creo que las instituciones juegan un papel fundamental en función de las políticas que las definan; en concreto que éstas pongan a las personas en el centro como sujetos de derechos en situación de igualdad. Soy una clara partidaria de la Renta Básica Universal e incondicional, como derecho de ciudadanía; desde la convicción de que su implantación supondría un cambio de paradigma que tendría enormes beneficios para el Sistema de Servicios Sociales y en concreto para la función del trabajo social.

6.- ¿Considera que el modelo de programas en servicios sociales limita en ciertas ocasiones la intervención profesional?

No tiene porqué, dependerá de cómo se hayan elaborado los programas.

7.- ¿Qué expectativas de futuro le otorga al trabajo social en este entorno social que hoy nos rodea o acompaña?

No le auguro un buen futuro en el entorno social con políticas neoliberales y en muchos casos muy cercanas al concepto de necropolítica de  Mbembe, basada en la idea de que para el poder unas vidas tienen valor y otras no. Pero soy optimista y utópica y espero en que esta situación revierta.

8.- ¿Qué le motivó en su día  a estudiar Trabajo Social?

Yo estudié la carrera cuando todavía era asistencia social. Conocí la profesión de asistente social cuando estaba saliendo de un momento perso­nal y vital muy complicado, a través de dos amigas “asistentes sociales” que me informaron del contenido de los estudios y de los espacios de intervención profesional. Lo que me contaron me gustó. Desde muy joven he sido muy reivindicativa y luchadora por lo relativo a derechos básicos, y en la denuncia de injusticias.

9.- ¿Cuál es el recuerdo más emotivo de su época de estudiante?

La realización de las prácticas de 2º y 3º, que hice en el Centro Penitenciario de Carabanchel en 1971 y 1972.

10.- Todos hablamos de lo que ha supuesto estudiar Trabajo Social, tanto a nivel profesional como a nivel personal, debido a la cantidad de valores que aporta, como todo paso por la Universidad. ¿Qué le ha aportado a usted estudiar Trabajo Social?

Como ya he comentado, no pasé por la Universidad, pero a pesar de ello valoro la amplitud de temas objeto de estudio en mi época, como base sobre la que individualmente profundizar y ampliar como formación continua a lo largo de mi carrera profesional. Posteriormente, en cuanto  pude obtuve la diplomatura y el grado, y en este último sí asistí al primer curso que al efecto organizó la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid.

11.- ¿Qué cualidad propia o fortaleza le ha sido útil a la hora de desarrollar su carrera como trabajadora social?

Mi compromiso social, mi tenacidad y mi constancia en la defensa activa de los derechos humanos y de esta profesión por estar convencida de su contribución a una sociedad más justa y con mayor bienestar social.

12 ¿Cómo está siendo su vida en lo personal y en el espacio de tiempo dedicado al trabajo social desde que se jubiló en 2014?

Realmente en lo personal no ha cambiado mucho, me considero jubilada solo a efectos administrativos, ya que lo hice por discrepancias profundas con las políticas sociales del Gobierno de la Comunidad de Madrid, y desde entonces dedico la mayor parte de mi tiempo y de mi pensamiento al activismo social. Participo de forma muy activa en diversas organizaciones sociales, como ForoServSocial Madrid, Observatorio de la Exclusión y Procesos de Inclusión, Observatorio y Red Renta Básica Universal, Marea Naranja y Plataforma RMI Tu Derecho, luchando por unos servicios sociales que recuperen su identidad y enfoque universal y dejen de ser asistencialistas subsidiarios, residuales y que algunos políticos consideran “sólo para pobres”.

 

PREGUNTAS CORTAS

  • Su momento más especial del día

Despertarme y comprobar que sigo con mucha energía y ganas de seguir “luchando”.

  • Su mayor miedo o temor

Al conformismo, a la falta de reflexión, de espíritu crítico.

  • ¿Cuál es el proyecto que más le ilusiona en estos momentos?

La defensa de la Renta Básica Universal como derecho de ciudadanía, a la que dedico la mayor parte de mi activismo. Considero que supondría un cambio de paradigma y hacer efectivos los principios de libertad y dignidad.

  • Destaque lo que más admira de una persona y lo que más detesta

La coherencia y responsabilidad y, lo que más detesto, el engreimiento.

  • De no haberse dedicado al trabajo social, ¿qué le hubiera gustado hacer en la vida?

No me imagino dedicarme a otra cosa. Quizás dedicarme al cuidado de bebés.

  • Una frase que le conmueva

"Si queremos entre todas y todos lo haremos porque no nos consta que sea imposible”. Con ella animé a participar a todas y todos TS de CSS de la Comunidad de Madrid en el sistema de información RMIN-WEB. La escuché en la radio y la adapté para poner en marcha el proyecto de registrar en web la intervención social con perceptores RMI.

  • Qué libro reina en su mesilla actualmente

Son dos relacionados con la renta básica: ‘Libertad Condicional’, de David Casassas, y ‘Utopía para realistas’, de Rutger Bregman.

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